lunes, 28 de mayo de 2012

Historias Inolvidabes


         EL CRUNCH!!! DE MIS HUESOS


Esta historia comienza en 1999 , en una de esas tardes de otoño , donde las hojas de los árboles caen de una forma danzante  hacia el suelo húmedo y frío. Donde cada pequeño sale en busca de esa preciada Hoja de otoño , para su famosa colección de Hojas de Otoño. Donde cada niño y/o niña trepan diferentes árboles solamente por curiosidad o por ver cuan alto y lejos pueden ver desde allí.

Desde aproximadamente 2 años , siempre estaba escalando algo , trepando alguna que otra mesada  u otros troncos que yacían en el suelo a causa de las talas que habitualmente se hacían en Villa Gesell , mi pueblo natal.

A medida que iba creciendo , iba aumentando el riesgo en mi vida de escalador . Ya para entonces a los 4 años de edad no tenia el mismo efecto placentero subirme a mesadas o a troncos cortados . Lo mío avía sido en 2 años un golpe de lo poco trágico a lo bastante trágico.

Comencé por trepar árboles , los cuales para mi en ese entonces producían un poco de placer y entretenimiento , ya que allí mismo habitaban nidos de palomas y alguna que otras especies de aves que suelen habitar mi pueblo. A estos nidos los veía como algo nuevo y extraño que mis padres en ese tiempo no tenían tiempo de explicarme , solo tenia importancia la educación , la salud y la supervivencia. Desde ese encuentro con mi primer nido de palomas , empecé a trepar todos los días un árbol distinto en busca de nidos a los cuales yo pudiera sentir y observar.

Y así al cabo de unos pocos meses antes de que yo cumpliera los 5 años de edad , decidí trepar un pino el cual para mi era un obstáculo inmenso  , ya que su estructura era bastante plana , aunque el hecho de que hubiera un nido de cotorras , que en ese entonces yo no sabia que clase de pájaros habitaban en ese nido me incentivo a que pudiera escalar y escalar hasta llegar a mi preciado objetivo.

Una vez allí , en el nido de las cotorras , por simple curiosidad de niño de 4 años , decidí alojar mi mano en el interior del nido , una vez mi mano posada en el interior del nido ; sentí un cosquilleo con el cual me asuste y perdí el equilibrio total de mi cuerpo , y empecé a caer hasta llegar al suelo y sentir un dolor esquizofrénico y sentir EL CRUNCH DE MIS HUESOS.


                                                                                                              Marcos Fontenla. 

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