martes, 29 de mayo de 2012

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La vuelta del éxito


Las galletas TODY vuelven al mercado


Luego de desaparecer por una semana y tras varios  rumores las Galletas TODY comenzaron a venderse nuevamente.

Las Galletas TODY producidas por la empresa "PEPSIKO" reaparecieron en la mayoria de los kioscos del país a partir del 25 de mayo.

A principios del mes de mayo comenzo la escasez de éstas galletas , y a partir de esta reducción de venta de las galletas TODY , comenzaron a circular rumores sobre estas. Algunos decian que las chispas de cacao que contienen estas galletas habian sido detenidas por la aduana al querer importarlas de Mexico hacia Agentina.

Y otro rumor que rondaba era que su principal competencia, "Pepitos" , abia lanzado un juicio a la empresa
Pepsiko , por copiarse de una reseta que Pepitos ya tenia.

A pesar de esto las Galletas TODY volvieron al mercado, y la empresa Pepsiko aseguro que todos estos rumores eran mentira  y que la venta de estas se retraso por la enorme demanda, aclarando tambien que esto ya no iba a suceder.

                                                                                                                   

                                                                                                               MARCOS FONTENLA

lunes, 28 de mayo de 2012

Historias Inolvidabes


         EL CRUNCH!!! DE MIS HUESOS


Esta historia comienza en 1999 , en una de esas tardes de otoño , donde las hojas de los árboles caen de una forma danzante  hacia el suelo húmedo y frío. Donde cada pequeño sale en busca de esa preciada Hoja de otoño , para su famosa colección de Hojas de Otoño. Donde cada niño y/o niña trepan diferentes árboles solamente por curiosidad o por ver cuan alto y lejos pueden ver desde allí.

Desde aproximadamente 2 años , siempre estaba escalando algo , trepando alguna que otra mesada  u otros troncos que yacían en el suelo a causa de las talas que habitualmente se hacían en Villa Gesell , mi pueblo natal.

A medida que iba creciendo , iba aumentando el riesgo en mi vida de escalador . Ya para entonces a los 4 años de edad no tenia el mismo efecto placentero subirme a mesadas o a troncos cortados . Lo mío avía sido en 2 años un golpe de lo poco trágico a lo bastante trágico.

Comencé por trepar árboles , los cuales para mi en ese entonces producían un poco de placer y entretenimiento , ya que allí mismo habitaban nidos de palomas y alguna que otras especies de aves que suelen habitar mi pueblo. A estos nidos los veía como algo nuevo y extraño que mis padres en ese tiempo no tenían tiempo de explicarme , solo tenia importancia la educación , la salud y la supervivencia. Desde ese encuentro con mi primer nido de palomas , empecé a trepar todos los días un árbol distinto en busca de nidos a los cuales yo pudiera sentir y observar.

Y así al cabo de unos pocos meses antes de que yo cumpliera los 5 años de edad , decidí trepar un pino el cual para mi era un obstáculo inmenso  , ya que su estructura era bastante plana , aunque el hecho de que hubiera un nido de cotorras , que en ese entonces yo no sabia que clase de pájaros habitaban en ese nido me incentivo a que pudiera escalar y escalar hasta llegar a mi preciado objetivo.

Una vez allí , en el nido de las cotorras , por simple curiosidad de niño de 4 años , decidí alojar mi mano en el interior del nido , una vez mi mano posada en el interior del nido ; sentí un cosquilleo con el cual me asuste y perdí el equilibrio total de mi cuerpo , y empecé a caer hasta llegar al suelo y sentir un dolor esquizofrénico y sentir EL CRUNCH DE MIS HUESOS.


                                                                                                              Marcos Fontenla. 

Desperdicio de agua




Historias Inolvidables


UN GOL INOLVIDABLE  

    Un sábado por la mañana, en la cancha del Club Atlético River Plate de Mar del Plata. Mi equipo en el cual yo jugaba por ese entonces llamado Kuntur, que ni siquiera era un club sino que era una escuelita de fútbol se enfrentaba por cuartos de final contra Aldosivi de Mar del plata. Mis compañeros y yo estábamos muy ansiosos por ese partido, sabiamos que era un partido muy complicado pero que nada era imposible. Minutos antes de que empezara el encuentro, el entrenador nos dio la charla técnica de como jugar este partido, pero más allá de eso que nos divirtiéramos dentro de la cancha.
 El árbitro hizo sonar el silbato y por fin había comenzado el tan esperado partido. El primer tiempo, fue muy difícil, nosotros estábamos muy nerviosos. Ellos eran un club acostumbrado a jugar partidos importantes y nosotros solo una escuelita que jugaba su primer torneo.
 Comenzando el segundo tiempo, el partido no cambiaba. A diez minutos de finalizar el partido, un compañero me pasa la pelota en la mitad de la cancha, yo veo al delantero de nuestro equipo e intento pasársela por arriba de la defensa, la pelota por desgracia reboto en la espalda de uno de ellos. Pero… a favor mio la pelota quedo cerca de mi pierna izquierda, de aire y sin dudarlo le pegué. Mirando el viaje de la pelota, veía que se alejaba del alcance del arquero, hasta que… El balón se incrustó en el ángulo derecho del arco.
 No sabía como festejar ese gol tan esperado, mi entrenador y mis compañeros que estaban el banco de suplentes, hasta ellos entraron adentro de la cancha a festejar conmigo ese gol que nos dejaba en una de las semifinales del torneo. La felicidad de mis compañeros y mía era muy grande.
 Todavía el partido no terminaba, ellos estaban nerviosos y enojados, a nosotros lo único que nos quedaba era defendernos con alma y vida, menos mal que tenias a nuestro arquero muy inspirado ese día. Hasta que en un momento vemos que el árbitro se puso el silbato en la boca y lo hizo sonar, por fin había terminado el partido.
 Habíamos ganado un partido que jamás pensábamos que lo podíamos ganar, pero como dije al principio nada es imposible. Y si, para que sepan terminamos llegando a la final y salimos campeones. Por eso para mi se transformo en un gol inolvidable. 
                                                                                                  Por Ivan Wetzel.

AguasFuertes Para Reflexionar


‘‘Un atardecer como cualquiera’’




Todos los días se puede apreciar un atardecer.  Se puede ver desde la terraza de una casa, de un edificio o hasta en un espacio de trabajo. Hay variedad de atardeceres y todos ellos causan algo diferente en cada persona.
Muchos se enojan al ver que el sol está bajando y se hace tarde para algunos planes importantes que tenían en el día y lo agotador que fue, parejas se besan como si no existiera otra cosa mas que ese instante de ‘‘felicidad’’ en el que se olvidan sus responsabilidades. Algunos, muy pocos, disfrutan de un mate en las rocas de las playas sin importarles el horario, con sus charlas casi interminables. A veces está el solitario, el que pasea al perro, el que se olvido la ropa afuera y hasta el que nunca quiso mirar para donde se escondía el sol.
 Todos ellos ven ese cielo naranja, lleno de nubes amorfas y el mar como si sobre él estuvieran millones de diamantes dando un brillo inquietante.  Igual que el vestido que lleva una actriz de televisión en una entrega de premios. Se suele observar a lo lejos un barco pesquero, celeste y rojo. Esa arena poco cálida que se enfría por la sombra de los edificios, la misma en la que alguna que otra vez alguien se quedo dormido tratando de buscar soluciones a sus problemas o leyendo y así encontrando unos minutos de paciencia. El blanco que lleva el centro y el amarillo de alrededor del sol contraponiéndose con las nubes y formando colores que se hace inevitable creer que algo tan hermoso se formo solo.
Incontables veces se invirtió tiempo en observar como el sol bajaba por detrás de esos edificios no muy altos, como se perdía en esos dos minutos y medio desde que toca la línea de horizonte hasta que desaparece por completo para quedarse solos con sus pensamientos.
Muchas cosas pasan cuando pasa una sola pero si no se viera el atardecer 
¿que sería de los enamorados? motivandose más al mirar una luz sobre unas pinceladas de blanco en un papel de color naranja, llenándose de ilusiones que algún día tal vez podrán concretarse.  
La gente, en especial los jóvenes enamorados, casi no conocen los atardeceres que pueden existir en el mundo pero tampoco quieren conocer otro más que el que comparten con su acompañante. Quizás porque es llamativo o simplemente porque disfrutan ese instante tan hermoso con la persona que más les interesa.

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Violencia en la escuela
Una docente sufrió un desmayo tras ser agredida por el padre de un alumno.
El padre de un alumno fue detenido por la policía al  haber agredido a una maestra. La docente se desmayo pero pudo recuperarse.
Una maestra de la escuela Domingo Faustino Sarmiento Nº18 sufrió un desmayo a causa de las agresiones físicas y verbales de un hombre adulto, padre de uno de los alumnos.                                                                                                                                               
El hecho sucedió durante la mañana del 24 de Mayo, al finalizar el acto por la Revolución de Mayo. La docente de 44 años estaba a cargo de entregar los alumnos a los padres en la puerta del establecimiento. Por causas desconocidas, un hombre de 47 años y padre de uno de los alumnos comenzó a agredir verbalmente a la maestra.
Lejos de llegar a un acuerdo a través de palabras, el hombre empujo a la maestra, haciéndola caer al piso. Esta sufrió entonces un desmayo. Luego, el agresor comenzó a fotografiar a la mujer caída con su teléfono celular con fines desconocidos.
Parte de los docentes y padres calmaron al hombre y llamaron a la policía. Mas tarde personal de la comisaria segunda detuvo al agresor, quien quedo bajo disposición de la justicia.
La mujer atacada fue atendida por personal medico y  se recupero sin ningún tipo de complicación.
                      
                                                                                                                 Federico Bautista

Historias Inolvidables


Al azar
Una tarde de invierno,  tal vez las 7:00 o 7:30, estaba sentado en el sillón del living leyendo un libro muy conocido para aquellos que les gusta leer. Ese libro, ‘‘el alquimista’’ del escritor Paulo Coelho, me estaba aburriendo demasiado. Al leer una página del libro en la que explicaba sobre como se presenta el azar en la vida de cada uno, me puse a pensar qué cosas podría hacer para que surgiera una decisión sin tomarla yo mismo.
Llegada las 8:00 de la noche fui a buscar mi carpeta en la habitación de arriba donde suelo dormir cuando quiero estar tranquilo. Saqué una hoja y la corté  en 6 pedacitos y en cada uno de esos pedazos agregué algo que hacer con un numero al lado, por ejemplo: lavar los platos 1, seguir leyendo 2, ponerme a estudiar 3, etc. Después de haber hecho esto tomé un dado viejo que se encontraba debajo del mueble del living, el cual sabía que estaba ahí pero nunca quise agarrarlo.
La idea que tenía en mente era: lanzar el dado y el número que me tocara era el que iba designar la actividad que estaba escrita en uno de los 6 trozos de papel.
Recuerdo que eran las 8:23 cuando miré la hora en el celular. Después, tomé aire, cerré los ojos y tiré el dado. Cayó en el número 5 luego de caer al suelo y rodar una cantidad de veces. Agarré el dado. Cuando agarre el papel decía ‘’ Lavar mi ropa’’ y pensé  que me vendría bien lavar dos o tres prendas. Instantáneamente al terminar de leer fui a lavar mi ropa para ver que ocurriría.
En el lavadero no había luz porque se había quemado hace unos días, no es tan oscuro cuando está la luz de la habitación más cercana prendida. Mayormente usábamos un reflector que debíamos enchufarlo. Cuando se enciende un foco que consume 500 watts de energía por unidad de tiempo, este se calienta de tal manera que puede hasta derretir un plástico. Justamente sucedió eso al estar apoyado sobre el foco, derritiéndose lentamente.
Terminé de lavar mis prendas y desenchufe el reflector, bajé porque sonaba el teléfono de mi casa, no era nadie, luego volví a subir. Cuando enchufé el reflector sus cables estaban totalmente quemados y a la vez pegados lo que causó un corto circuito y un chispazo que me dejó totalmente paralizado por unos 10 minutos. Se había cortado la luz, estaba todo tan oscuro que me asusté, creí que había quedado ciego  o mucho peor…
Recuerdo haber imaginado mi vida en tan solo 1 segundo, en ese instante,  en ese chispazo me acordé hasta de mi infancia. En todo lo que pude y no pude disfrutar. Hasta esto me llevo el azar, a hacer algo que no tenía planeado y más que nada dependí de la suerte.

AguasFuertes Para Reflexionar


           Sábados sobre tablas y ruedas

Este día , no es un día cualquiera , sino que es sábado. Un día en el cual los amantes de este deporte se reúnen mas que lo habitual , porque es sábado , un día amado , aclamado , venerado y esperado por los jóvenes para divertirse .
En este caso los amantes del skate salen a chantear , a patear.
Las horas que los jóvenes amantes de este deporte invierten en este sentimiento son inimaginables por la pasión que se siente al dedicar la vida al skate ; y como cualquier skater , llegar a ser el mejor , “ THE PRO-SKATER ”. Esa persona que es única , que es la reconocida por todos , porque sus habilidades son incomparables.
Gente que se queda vagando por las calles lentamente mientras pasan esos sujetos con ropa única , que se diferencian del resto de las personas. Como dirían muchos, con STYLO. Esos muchachos y muchachas que encima de una tabla y ruedas dejan sus penas atrás y a toda velocidad. Dejan atrás al mundo que los rodea para ser solamente su día favorito y su skate , para ser su propio mundo donde nadie los molesta , para ser un SKATER DE SÀBADOS.
No hay nada mas bellos que ver el paisaje deslizarse rápidamente hacia atrás , y ver que te acercas de prisa hacia el horizonte , y sentir que flotas sobre una tabla vibrante.
Cada tabla es la vida de cada skater , si se pudiese contar el relato de cada skate parlante sobre tierra de sábados , tendríamos una biblioteca sin fin de relatos sobre tablas y ruedas.

                                                                                                                 
                                                                                           Marcos Fontenla.

Historias Inolvidables


Una vida bajo el agua.

Era una hermosa tarde de Enero del verano pasado. Yo estaba disfrutando de un día de playa estupendo. Me acompañaba mi familia y unos amigos de Capital Federal. Todos los años veranean en Mar del Plata. Había olas enormes y bien formadas. Mis amigos y yo decidimos entrar al agua con nuestros bodyboards y nuestras patas de rana.

Como las olas eran fuertes se hacia imposible entrar nadando desde la orilla. Además, la corriente hacia el Sur no ayudaba en nada. Entonces decidimos arrojarnos desde la escollera. Ya en el agua, nos unimos al grupo de surfistas que esperaban una buena ola. Sus caras demostraron no estar muy conformes con nuestra llegada. No debería existir esta rivalidad entre el surf y el bodyboarding. El equipo y la forma de la tabla utilizada es distinta, pero el objetivo es el mismo: tomar olas y disfrutar de ellas. Son como deportes hermanos. Esta enemistad se acabaría si cada uno respetara las olas de los demás y fuera un poco mas sociable.

Ese día nadie parecía querer compartir el grandioso espectáculo de olas. Presencie varias discusiones entre algunos deportistas, furiosos por haberse caídos de sus tablas al chocar entre si. Por suerte, yo ni ninguno de mis amigos tuvimos que confrontar con alguien.

En un momento del día el mar pareció calmarse por completo. Las olas desaparecieron y solo podía sentirse el silencio. Un amigo se quejo: “Che, salgamos que ya no hay mas olas. Tengo un triple de milanesa en la mochila y ya me esta picando el bagre.” Luego de reírme un poco por sus ocurrencias, le conteste: “Que raro vos con hambre. Como no pude agarrar muchas olas y, como no me vas a convidar de tu comida, prefiero quedarme. Si querés andáte  impaciente. Lo único que logras es alterar a todo el mundo. Aprovecha y desfruta del paisaje”.

De repente, otro de mis amigos grito “¡Tsunami!”. Una pared de agua comenzó a levantarse mientras que se aproximaba hacia nosotros. Estaba muy lejos. Aterrorizados, todos comenzamos a nadas hacia la ola. Nadie quería que rompiera delante suyo. Sentí envidia por aquellos que gritaban en forma de festejo al lograr sobrepasar al coloso de agua. Por desgracia, yo me encontraba entre la gran mayoría que no había logrado pasar a la zona segura. Luego sucedió lo pero: a cinco metros delante de nosotros la ola rompió.

Muchos quedaron paralizados y chocaron de frente a la ola. Experimente pánico al ver el paredón de espuma que se me acercaba. Reaccione lo más rápido que pude. Casi instintivamente hundí mi tabla con las rodillas y metí mi cuerpo bajo el agua. Pero ni el profesional mas experimentado hubiera podido filtrar esa ola. Cuando la espuma paso sobre mi comenzó a sacudirme bruscamente. Me aferre a mi tabla y comencé que todo ya estaba por acabar. Pero no fue así. Giraba sin control mientras que me hundía más y mas. La desesperación hizo que abriera la boca en busca de oxigeno. Pero no lo encontré a dos metros bajo el agua. Luego de quince segundos Salí a la superficie lleno de angustia y con un gusto asqueroso a agua salada, que iba desde mi boca hasta mis pulmones.

Uno por uno, mis amigos y los demás surfistas comenzaron a aparecer desde lo profundo esparcidos por toda el área. Tosían y arrojaban manotazos hacia todos lados para sujetar sus tablas. Tome una ola que me dejo en la orilla. Mire hacia el mar y no había casi nadie, solo aquellos que no sufrieron la fuerza de la ola mas grande que vi en persona. Igualmente sigo practicando este deporte y he aprendido a no desesperarme bajo el agua. Lo mejor en este tipo de situaciones es cerrar los ojos y esperar una vida bajo el agua.



                                                                                                         Federico Bautista

AguasFuertes Para Reflexionar

OLOR A FAMILIA




En cualquier lugar del mundo y en cualquier momento del año más de una persona se ha dirigido hacia su hogar luego de un largo día. Aquellos en los cuales uno se enfrenta a largas horas de trabajo, a trámites interminables, a duros entrenamientos físicos y, en ocasiones, a todos estos desafíos en un mismo día. No importa la edad, el sexo, la religión, la apariencia física. Muchos deben lidiar con todo esto durante gran parte del año.  Y seguramente en más de una ocasión se han sentido cansados, agotados y hasta amargados.                                                                                                                                                  

Al alejarse de la locura de la ciudad esta gente se interna en calles mas calmas. Calles en donde se activan los sentidos ante la oscuridad, el silencio, la soledad. En esos momentos  ¿nunca han escuchado las voces que sales dentro de las casas? ¿Nunca han percibido el olor de las comidas que se comparten en las moradas?

Seguramente si. Y más si, cuando se dirigen hacia sus casas, las agujas del reloj se encuentran entre el ocho y el diez. Periodo en donde las familias más numerosas se juntan en una enorme mesa a disfrutar de la cena y de una larga conversación; en donde las parejas recién consolidadas comparten alguna comida sofisticada bajo la luz de las velas para que el amor no deje de crecer; en donde los solteros comen alguna comida de rotisería o abren alguna lata de conserva pero siempre acompañados de algún amigo, de su mascota o de su familia a través del teléfono.

Y parece inevitable que despierte dentro de uno una sensación. Un fuerte sentimiento que  tiene el poder de acabar con la insistente amargura, con el duro cansancio físico y mental con cualquier tipo de estado de negatividad. Que genera ganas de correr hacia nuestras casas, sin pensar en nuestras pobres piernas cansadas, solo para encontrarnos con nuestra familia, con nuestro perro, con nuestro vecino. Ganas de compartir algo, lo que sea: una conversación, una comida, un programa de televisión. Siempre presente la necesidad de juntarse.

Este sentimiento no tiene nombre, pero si un fuerte efecto. Y siempre que se activa tiene efectos positivos. Por eso no existe mejor remedio para cualquier problema que percibir el olor a familia.


Por Federico Bautista.