lunes, 28 de mayo de 2012

AguasFuertes Para Reflexionar


‘‘Un atardecer como cualquiera’’




Todos los días se puede apreciar un atardecer.  Se puede ver desde la terraza de una casa, de un edificio o hasta en un espacio de trabajo. Hay variedad de atardeceres y todos ellos causan algo diferente en cada persona.
Muchos se enojan al ver que el sol está bajando y se hace tarde para algunos planes importantes que tenían en el día y lo agotador que fue, parejas se besan como si no existiera otra cosa mas que ese instante de ‘‘felicidad’’ en el que se olvidan sus responsabilidades. Algunos, muy pocos, disfrutan de un mate en las rocas de las playas sin importarles el horario, con sus charlas casi interminables. A veces está el solitario, el que pasea al perro, el que se olvido la ropa afuera y hasta el que nunca quiso mirar para donde se escondía el sol.
 Todos ellos ven ese cielo naranja, lleno de nubes amorfas y el mar como si sobre él estuvieran millones de diamantes dando un brillo inquietante.  Igual que el vestido que lleva una actriz de televisión en una entrega de premios. Se suele observar a lo lejos un barco pesquero, celeste y rojo. Esa arena poco cálida que se enfría por la sombra de los edificios, la misma en la que alguna que otra vez alguien se quedo dormido tratando de buscar soluciones a sus problemas o leyendo y así encontrando unos minutos de paciencia. El blanco que lleva el centro y el amarillo de alrededor del sol contraponiéndose con las nubes y formando colores que se hace inevitable creer que algo tan hermoso se formo solo.
Incontables veces se invirtió tiempo en observar como el sol bajaba por detrás de esos edificios no muy altos, como se perdía en esos dos minutos y medio desde que toca la línea de horizonte hasta que desaparece por completo para quedarse solos con sus pensamientos.
Muchas cosas pasan cuando pasa una sola pero si no se viera el atardecer 
¿que sería de los enamorados? motivandose más al mirar una luz sobre unas pinceladas de blanco en un papel de color naranja, llenándose de ilusiones que algún día tal vez podrán concretarse.  
La gente, en especial los jóvenes enamorados, casi no conocen los atardeceres que pueden existir en el mundo pero tampoco quieren conocer otro más que el que comparten con su acompañante. Quizás porque es llamativo o simplemente porque disfrutan ese instante tan hermoso con la persona que más les interesa.

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